Revisar una bici infantil de segunda mano en diez minutos
Actualizado el 6 de septiembre de 2026
La bici infantil es la mejor compra de segunda mano del ciclismo. La mayoría se usa una o dos temporadas por un niño demasiado ligero para desgastar nada, y después se guarda. El resultado es un mercado lleno de bicis casi nuevas a un tercio del precio, mezcladas con unas pocas que están realmente acabadas.
Antes de ir
Pregunta la talla de rueda y, si el vendedor puede, la altura mínima de sillín y el peso. Pregunta si se ha guardado dentro o fuera de casa, porque una bici dejada en un patio dos inviernos es otra propuesta distinta a la misma bici guardada en un pasillo.
Lleva cinta métrica, juego de llaves allen y al niño, si es posible. Probarla vale más que cualquier foto.
Las ocho comprobaciones
- Cuadro. Mira a lo largo del tubo superior y del tubo diagonal buscando abolladuras, y alrededor de cada soldadura buscando grietas o pintura arrugada. El óxido superficial es cosmético; una abolladura con pliegue no lo es, y esa bici está acabada.
- Ruedas. Gira cada una y observa la holgura en la zapata. Un pequeño alabeo se centra; una rueda que roza el cuadro en cada vuelta o tiene radios flojos que puedes hacer sonar con la mano es una reparación.
- Rodamientos. Sujeta la rueda y muévela de lado a lado. Si hay juego, los rodamientos del buje están flojos, lo que es ajustable pero debe salir del precio. Haz lo mismo con las bielas y con el manillar.
- Cadena y plato. Una cadena que se levanta visiblemente del plato al tirar está gastada y, en una bici infantil, eso suele indicar almacenamiento a la intemperie y no kilómetros.
- Frenos. Aprieta las dos manetas. La pala debe pararse bastante antes del puño, con las zapatas agarrando con firmeza. Mira las propias zapatas buscando surcos gastados más allá del dibujo.
- Neumáticos. Revisa los flancos buscando grietas. La goma reseca en una bici guardada es común y barata de cambiar, pero cuenta en el total.
- Altura de sillín. Empuja la tija del todo hacia abajo y mide hasta lo alto del sillín. Es el número que decide si la bici encaja, y el que nadie anuncia.
- Peso. Levántala. Si a ti te parece pesada, para el niño es inmanejable.
Las tres que cierran el trato
Una abolladura con pliegue o una grieta en cualquier punto del cuadro. Una horquilla torcida, comprobada mirando el frente de la bici desde arriba. Una dirección o un eje pedalier agarrotado que no gira suave.
Todo lo demás de esta lista es negociación, no motivo para marcharse.
Qué merece la pena arreglar
Cables, zapatas, neumáticos, cámaras, puños y sillín son baratos y fáciles, y una bici que necesita todo eso sigue siendo a menudo buena compra si el cuadro y las ruedas están sanos. Reserva presupuesto para un juego de cables y zapatas en cualquier cosa guardada a la intemperie.
Los rodamientos con juego, y no ásperos, son un ajuste y no un cambio en la mayoría de las bicis infantiles. Un rodamiento áspero o con arenilla es un trabajo mayor y normalmente significa que entró agua.
Lo único que no se compra usado
El casco. La espuma se comprime de forma permanente en un impacto y no hay manera de ver si eso ha ocurrido, así que uno usado puede parecer perfecto y ya no cumplir su función. Todo lo demás de esta lista se puede comprar de segunda mano sin problema.
Sentido del precio
Una marca especializada conocida de tres o cuatro años suele venderse por un tercio o la mitad de su valor a estrenar, y sigue siendo más ligera y mejor que una bici nueva de gama básica al mismo precio. Una bici de supermercado de cualquier edad vale muy poco, porque lo que la hacía barata cuando era nueva sigue siendo cierto.
El mejor momento para comprar es el final del otoño y el invierno, cuando nadie piensa en bicis. El peor es el primer fin de semana cálido de primavera, cuando cada anuncio tiene seis personas esperando.